Imagen de
un teléfono antiguo.
El teléfono fue, al igual que la radio, otro
ejemplo de lucha por la patente del invento. Hasta hace bien poco se
consideraba que el descubridor del teléfono fue Alexander Graham bell, pues a
su nombre estaba la patente que se registró en 1876. Sin embargo, en 2002 el
congreso de los estados unidos reconoció que el autor de dicho invento había
sido, en realidad, el italoamericano Antonio meucci. La primera demostración
pública del teléfono (aunque meucci lo había bautizado como electrófono) fue
realizada en 1860, no obstante, el primer prototipo de este dispositivo de
telecomunicación se perdió enseguida. a esto se añade que meucci no poseía
recursos económicos suficientes para patentar el invento, ya que para realizar
el registro se necesitaban 250 dólares.
Graham
Bell y “su” teléfono.
La lucha
de patentes se la llevó Graham Bell, que registró el invento gracias a un
acuerdo comercial con la Western Union Telegraph Company, que años antes había
desestimado las ofertas de Meucci de demostrar su invento. Una investigación
posterior aclaró que existía un acuerdo entre Bell y la compañía por el cual el
inventor pagaría a la Western Union durante 17 años el 20% de los beneficios
obtenidos con la comercialización del teléfono. Sin duda, tras el invento del
teléfono se escondían asuntos turbios.
Los
móviles de última generación no sólo sirven para hacer llamadas de voz.
Más clara
es la evolución de este dispositivo de telecomunicaciones, capaz de emitir y
recibir voz humana mediante la acción de la electricidad. Los teléfonos han
dejado de ser exclusivamente sistemas fijos de emisión-recepción y ahora, en su
mayoría, son móviles, gracias a una red de centrales de radio y de antenas
repetidoras que permiten la comunicación entre diferentes dispositivos
portátiles. Aunque su función principal es la comunicación de voz, actualmente
existe una gran variedad de utilidades como Internet, cámara fotográfica,
juegos interactivos, etc.